la estrella

Una noche apareció en el Falstaff. Fue hace mucho, en mis inicios en Venus 3, aunque no recuerdo exactamente cuando. Sorprendidos, nos saludamos tímidamente, le expliqué que hacía ahí y que era de mi vida; ella respondió con algunos retales de su actual existencia y con algún pequeño cambio acaecido desde la última vez que nos habíamos visto. Aquella tarde…

amores platónicos (10/05/2005)

Tiempo atrás pensé en escribir cuatro palabras sobre aquella atípica, fugaz y estival tarde. Pero dejé pasar el tiempo, como intentando que todo aquello huyera de mí de la misma manera que ella lo había hecho de mi lado.

¡Qué poco duran los amores platónicos cuando dejan de serlo! Soñamos que un día llegaremos a tocar una estrella, aquella que siempre nos acompaña… Entonces, un día se nos acerca, estiramos los dedos… y ¡zas! Ya es nuestra. Sin embargo, un segundo más tarde nos deshacemos de ella. Aunque más que una estrella, más allá de un amor platónic0, yo era para ella un simple capricho. Demasiado alejada de mí para ser algo más, se conformaba con tenerme unos segundos. Finalmente, ocurrió. Después, la huida. Había conseguido su objetivo. Me sonrió una vez más después de besarme y decidió que esa iba a ser la última vez que nos viéramos.

… la última hasta aquella noche falstaffiana.

niñas 'cool'

Las agresivas entradas que me inspiran algunos, pocos, despreciables clientes de Venus 3, así como el incivismo que observo a diario por la calles de la pequeña urbe donde habito, u otras tantas cosas, tienen varios antecedentes en mi pasada época pseudoliteraria. Aquí os dejo el más destacado.

niñas ‘cool’ (16/12/2006)

A las niñas ‘cool’ (léase “mujer venida a menos cuando carece de su tribuna de bufones dispuestos a reír todas sus gracias”) decía, a las niñas ‘cool’ no les gusta juntarse con la plebe.

Organizas una cena para cien personas. Fallan 20, 25… Te mienten a la cara y eso es tal vez lo que más duela. Ayer decían que vendrían, hoy dicen: “Pásalo bien” y te cierran la puerta en las narices. Buscas una granada de mano. Dejarla sobre el felpudo, volver a llamar y observar desde lejos como disfrutan haciendo puenting. Sin puente, sin cuerda, pero con la certeza de saber que aquel será un viaje apasionante, quizá el último. Momentos violentos que no alcanzan a llegar al sistema nervioso. Mejor. La violencia engendra violencia y todavía no he montado mi pequeña empresa armamentística, así que no tengo negocio posible. Al final somos 64.

Comenzamos a juntar mesas para fomentar un encuentro algo más cálido. Entonces las niñas ‘cool’ montan su set privado y acompañadas de sus bufones se desmarcan del resto. Las miras y te preguntas: ¿Dónde habré metido las granadas?

fechas 'obligatoriamente' señaladas

4 de febrero. Día Mundial contra el Cáncer. Nunca he sido muy amigo de las fechas ‘obligatoriamente’ señaladas, exceptuando algunos casos, como el de hoy, en el que uno es el primero en unirse a la batalla. Eso sí, no seamos ingenuos y saquemos las tropas a primera hora de la mañana para replegarlas justo llegado ocaso y dormirnos hasta el año que viene. Realizada la apología solidaria aquí dejo uno de mis últimas entradas en antigua casa que justo hace unas horas me ha venido a la cabeza.

cáncer (16/08/2007)

Supongo que asumí su muerte cuando supe lo de aquel cáncer que estaba acabando con su vida, hace un par de semanas. Recuerdo la última vez que lo vi. Era el último domingo del pasado mes de mayo, la enfermedad había dejado atrás el punto de ‘no retorno’, aunque él parecía estar en el cenit de su existencia.

Durante años me enseñó a juntar números que daban otros números, a comer como un señorito todo lo que tenía en el plato (aunque me permitiera cambiar el queso por un trozo de jamón dulce),… Más tarde nuestras vidas volvieron a juntarse. Tantos partidos vividos a su lado, tantos goles celebrados al unísono,…

En aquella parcela que ambos compartíamos habíamos conseguido tener la confianza suficiente para hablar de aquello y de lo otro, sabiendo que tanto el uno como el otro teníamos algo interesante que contarnos. Ahora lloro. Ahora. Ahora que alcanzo a entender que en el próximo partido no estará a mi lado.

el silencio delator

He estado pensando en aquello de “Mi alargado silencio me delató…” que escribí la semana pasada en ‘señales’ y voilà! Esto es lo que creé hace más de cuatro años y… algunos meses después.

el silencio, el pesado lastre de los secretos (26/12/2004)

Recuerdo aquellos momentos en los que el silencio se convierte en el pesado rastre de los secretos. Cuando, aunque no quieras decir una sola palabra, tu extraña posición, sumergido en ese silencio, te convierte en altavoz de todos tus sentimientos.

el silencio no acostumbra a mentir (17/03/2005)

Demasiado tiempo sin escribir, demasiadas cosas que contar, demasiadas prisas por llegar a cualquier parte. De repente, sumergido en esa premura por hacer las cosas… el silencio. Hay momentos en los que hablas y hablas, te hinoptizas balbuceando frases sin sentido y lo haces porque no quieres que el silencio te atrape y te obligue a decir la verdad. El silencio no acostumbra a mentir.