los huérfanos

Los muertos dejan huérfanos a unos vivos que intentan recordar cuándo fue la última vez que hablaron con ellos o cuál fue el último correo intercambiado.

Echas la vista atrás. No dibujas la última conversación pero sí permanece en la retina la más importante. Aquella en la que se confesó como una rebelde incasable. Entonces conocía el resultado de sus excesos. No obstante, parecía tener cura. La vuelta, aún sin fecha programada, debía llegar. De repente, la única en llegar fue la muerte y con ella, una vez más, los huérfanos.

me enamoro de repente

Hoy me intenté enamorar de ella. Comencé a crear todo una lista de argumentaciones que defendieran la tesis de que necesitaba tenerla a mi lado cada amanecer. Lo intenté con todas mis fuerzas. Idolatrándola y asesinando al resto del mundo. Soñé que sería feliz al despertarme a su lado. Soñé. Sueños. Fantasía…

Definitivamente no puedo enamorarme de ella. No puedo. No puedo porque subo al tren y me enamoro de repente. Sin tener que echar mano de la imaginación, sólo una mirada y mi corazón, desembocado, intenta huir de mi pecho.

volverte a abrazar

Ni ahora sé muy qué quiero escribir, ni antes sabía qué debía decir. No quiero construir metáforas, no quiero pintar un cuadro abstracto que se defina como un intento de describir la realidad. no. No quiero. No quiero utilizar las palabras para esconder. No.

Vivir sin vivir no me ha enseñado como actuar en estas situaciones. En realidad, no me ha enseñado a actuar ni en los buenos, ni los malos momentos. Deseo tanto que vuelvas a sonreír como antes, deseo tanto que nos podamos volver a ver para compartir una cotidianidad que nunca había tenido y que he descubierto contigo. Deseo tanto volverte a abrazar.