la belleza de un circo exclusivo

Es difícil reconocer donde termina la realidad de una escena que parece huir de cualquier imaginación. Ese cuerpecillo está allí, violando todas las leyes naturales que creías infranqueables. Y de repente, mientras intentas pensar que todo aquello es real, que ese cuerpecillo está a dos metros de tu mirada, recuerdas aquella sesión de magia que viviste meses atrás. Reconoces aquella sonrisa, la misma que diseñabas cuando aquel mago oriental jugaba con tu imaginación.

el silencio no acostumbra a mentir

Demasiado tiempo sin escribir, demasiadas cosas que contar, demasiadas prisas por llegar a cualquier parte. De repente, sumergido en esa premura por hacer las cosas… el silencio. Hay momentos en los que hablas y hablas, te hinoptizas balbuceando frases sin sentido y lo haces porque no quieres que el silencio te atrape y te obligue a decir la verdad. El silencio no acostumbra a mentir.

estúpido

Cuando nos falta confianza llegamos los últimos a todas partes. Las cosas ocurren mucho antes de que sepas de ellas. Entonces, te quedas allí sentado, con la cara de un estúpido que intenta no parecerlo. Estúpido. Mirando hacia otro lado, como si lo que ocurre a tu alrededor no te importara. Peor aún, como si no vieras nada. Tú a tu bola. Cada vez más estúpido.

¿amor cínico?

Fue amor aquello que nos faltó anoche. La noche de ayer, la de hace dos semanas, la de la primera vez. ¿Dónde se marchó el amor? Cínico. ¿Amor cínico? No. Cínico el que escribe sobre un amor del que conoce su inexistencia.