cáncer

Supongo que asumí su muerte cuando supe lo de aquel cáncer que estaba acabando con su vida, hace un par de semanas. Recuerdo la última vez que lo vi. Era el último domingo del pasado mes de mayo, la enfermedad había dejado atrás el punto de ‘no retorno’, aunque él parecía estar en el cenit de su existencia.

Durante años me enseñó a juntar números que daban otros números, a comer como un señorito todo lo que tenía en el plato (aunque me permitiera cambiar el queso por un trozo de jamón dulce),… Más tarde nuestras vidas volvieron a juntarse. Tantos partidos vividos a su lado, tantos goles celebrados al unísono,…

En aquella parcela que ambos compartíamos habíamos conseguido tener la confianza suficiente para hablar de aquello y de lo otro, sabiendo que tanto el uno como el otro teníamos algo interesante que contarnos. Ahora lloro. Ahora. Ahora que alcanzo a entender que en el próximo partido no estará a mi lado.

tcs

Son las siete menos diez de la mañana. La élite se va. Vuelvo a tener esa sensación de vacío que no experimentaba desde hacía tiempo. Comparo despedidas. A los malcriados y estúpidos niños los dejé en silencio. Marchándome como si nada sucediera. Hace unos minutos todo era diferente. Me quedo en blanco. Con mucho que decir, pero sin saber cómo hacerlo. En su momento, que no supiera nada más de aquella aprendiz de fulana no me importó lo más mínimo. Sin embargo, ser consciente que la de hoy haya podido ser la última vez que cruce la mirada con una artista…

artist from ontario

Nunca me hubiera imaginado a las tres de la mañana rodeado de pinceles, tizas, un lienzo por terminar y el blanco, el negro y el rojo como protagonistas de una noche muy larga.

Después de un día horroroso llegó un día diferente. Comienzo recorriendo telefónicamente medio mundo mientras los médicos cosen las heridas de una chiquillada y termino pintando un cuadro a cuatro manos.

la consulta del médico

Sin mitones las manos se liberan y ahora sólo sufre el tobillo derecho. Podría sufrir mi paciencia después de treinta minutos de espera, pero tú eres el culpable del retraso. Además, tus últimas visitas a la consulta del médico ya te han servido para acostumbrarte a los tempos de este edificio. Sino, ¿por qué estás trabajando en medio del silencio, los murmullos y los enfermos? Ya sabes cómo funciona esto.