mi hipotética carrera como profesor

Demasiado bonito para ser verdad. A las seis de la tarde éramos doce. Comienzo mi hipotética carrera como profesor igual que dejé mi primera escuela. Una docena de niños en una clase con capacidad para cuarenta, pensé.

Antes de las siete, allí estábamos todos. 51 (sólo faltó la recién casada, todavía en Punta Cana de viaje de novios). Biólogos, periodistas, veterinarios, filólogos, traductores, algún farmacéutico… la mayoría teníamos la misma respuesta a la misma pregunta: “¿Por qué estás aquí?” “Para no cerrarme puertas” “Porque el futuro laboral de lo mío está muy mal” “Busco estabilidad…” En resumen, poca vocación.

Mañana más. Más clases, ¿más vocación? A la vocación tendremos que seguirla esperando.

Off topic: Más de dos años con obras a un palmo de mi ventana comienzan a crearme un cierto síndrome de Estocolmo, quizás en unos meses, cuando las máquinas y el ruido se marchen, los echaré de menos.

niñatos en el tren

Que el tipejo ese, sentado justo al otro lado del vagón, se meta de mierda hasta las cejas no me quita el sueño. El problema es que tenga la osadía de fumarse un cigarro de camino al centro de la ciudad. Es entonces cuando sacaría el revolver escondido en el tobillo izquierdo y le haría jugar a la ruleta rusa. Él mismo colocaría la bala y le daría una vuelta al tambor. Tengo la sensación de que dejaría de fumar de por vida. Es una de las ventajas de los muertos. No tienen vicios. No obstante, estoy pensando que sería mejor dejar caer una granada de mano. Terminaríamos así con el niñato maleducado, la quinceañera que le sigue el rollo y la otra que pone la música a todo trapo a través de un móvil pagado por sus papás.

En cualquier caso, ¿de quién es la culpa, de los FGC por no vigilar sus vagones y no reventar a ostias a estos niñatos irracionales; o de los padres que no hacen caso a un juez muy sabio?

lluvia

Paradojas de la vida, la lluvia moja. No. No lo he descubierto hoy, pero el problema es que no pensé en ello esta madrugada cuando tendí la humeante indumentaria laboral en el tendedero patio interior. Seis horas más tarde el tabaco había huido, al igual que la lluvia, pero la humedad continuaba allí. ¿El plástico de seguridad? Soy un tipo de secadora, el único plástico de seguridad que conozco es el protector del mantel en aquellas copiosas comidas familiares.

Off topic: Finalmente sí hubo respuesta. Respuesta negativa.

mi perfil no encaja en su perfil

He dejado la tarjeta de visita dentro de un macetero metálico que aún no sé qué narices hace encima de la mesa del comedor. Sin señales de vida, el silencio se convierte en afirmación. En la afirmación de la negación. En un “no das el perfil que estamos buscando”. Y pensar que me retoqué la nariz para que estas cosas no sucedieran…

Las primeras veces nunca fueron las mejores. Así que la primera entrevista de trabajo no tenía porqué ser diferente.

Off topic: Existen mujeres fascinantes. Hoy abracé a una de ellas.