partida de historias surrealistas

Revisión general. Sigues el juego de un médico que no sabe con quién ha comenzado esta partida de historias surrealistas. Aunque la mejor improvisación es la menos improvisada…, es de esas pocas cosas que aprendí de la carrera; la otra es que si pudiera volver atrás reservaría mesa en el bar de lunes a viernes. Un día de estos puede que hable de esos cuatro años de ‘objetividad’, ‘fuentes de información’, ‘introducción a todas las ciencias’… junto a un tipo que firma libros que escriben sus alumnos; otro que se adjudica páginas webs que diseñan sus estudiantes; y el rey del micrófono que tiene la sinvergüenza de hablar de los medios de comunicación como si estuviéramos en los años ’80. Decía, aunque la improvisación no improvisada puede resultar más exitosa, me encanta soltar la primera locura que me pasa por la cabeza.

Termina la consulta y el médico reconoce haber tenido una de las mejores sesiones de humor de los últimos tiempos. Creo que debería cambiar de profesión (hablo de mí, no de él).

"¿dónde está mi camello?"

“Venía buscando algo de hachís”. La información es correcta, pero con un año de retraso. El tipo llama al timbre confiado en conocer a su nuevo camello para todo el curso. Estaba, estuvo y había estado. Pero no está. Ahora los inquilinos son inquilinas y el único trapicheo que pueden hacer es con velitas multicolores.

Así es la Vila Universitària de la UAB, informaciones cruzadas, leyendas urbanas y anécdotas que van más allá de lo que unas recién llegadas de dieciocho años podrían imaginar.

"hasta mañana"

Escuchando el “hasta mañana” de Carlos Llamas en la crónica sonora que firma hoy Ángeles Afuera en la Cadena Ser, terminas la sesión de lágrimas que llega tras una muerte. Lágrimas en la soledad releyendo los artículos de última hora. Entre ellos, el último de Juan Cruz.

Debo reconocer que desde hacía algún tiempo Hora25 ya no formaba parte de mis nuevos hábitos cotidianos, sin embargo, a veces conectaba el radio despertador con la ilusión de que estuviera allí. ¡Hasta siempre Charly!

mi chaqueta roja

Cuando algo que está a punto de ocurrir no ocurre lo olvidamos al instante. Es como si la tragedia sólo nos importara cuando no tenemos nada que hacer.

Dejo la chaqueta encima del banco mientras ordeno las cosas. Cinco minutos más tarde llega el tren, me incorporo y voy a buscar el último vagón. Hace calor. El iPod dispara canciones recién descargadas. Entonces, alguien llama mi atención. Ahí está. Mi chaqueta roja. Una de las mejores adquisiciones que he hecho últimamente. Hay personas que merecerían tener una vida eterna para que todos podamos recibir parte de su generosidad. Sin aquella mujer, adiós rojo objeto del deseo. Gracias.