en descategorizado

mi carrera universitaria

Me aburro. Navego por los carpetas de mi ordenador redescubriendo archivos que creía haber perdido. ¡Mi expediente universitario! ¿Y ese suspenso? Recuerdo haber suspendido una, ¿pero dos?… No recuerdo de donde sale ese ‘4’ aunque no niego su existencia. Tampoco negaré que mi carrera universitaria fuera una comedia.

Pienso ahora en aquellos que me confesaban que las clases les estaban defraudando. Yo asentía sin confianza. Quizá tenía suficiente con salir del pueblo y vivir nuevas experiencia lejos de la familia. Y como tal vez no le pedí nada a mis profesores, las veces, muchas, que me hubiera aportado más quedarme en casa echando mano de un buen manual, no me puse a pensar si me estaba o no decepcionando la carrera. Ahora, desde la atalaya que forman los años y la experiencia, sólo me arrepiento de no haber sido algo más inteligente, pisar menos clases y pasar más tiempo en la cafetería y en la biblioteca. Libros y cerveza. Estoy seguro que no me hubiera librado de los suspensos (o quizá sí) pero apostaría todo lo que tengo a que recordara con más pasión aquellos años.

¿Quieres escribir un comentario?

Comentario