es incapaz de dejar de fumar
No lo ha conseguido. Es incapaz de dejar de fumar.
Nos vimos el miércoles, nuestra primera cita lejos de Venus 3. Entonces parecía feliz. No dudo de que lo estuviera, pero detrás de su mirada, como detrás de sus palabras percibí cierto medio hacia lo desconocido. A sentir esa sensación de abstinencia. Llevaba dos días sin una simple calada y la decisión de luchar contra su adicción al tabaco parecía firme. Sin embargo, su voluntad le abandonó muy pronto.
El sábado llegó acompañada, entre otros, de su paquete de Marlboro. Me saludó con dos besos y una cara de resignación mientras me mostraba el cigarro a medio consumir que sujetaba con el índice y el corazón de su mano derecha. De nada habían servido sus palabras. De nada. Creo que salió al campo de batalla sola, se dejó el ejercito en casa y dicen los que saben, es decir, los que fuman o han fumado, que el cigarrito es un rival demasiado duro como para enfrentarse desarmado.









