sin valorar nada, uno sólo consigue despreciarlo todo

Uno no valora lo que guarda entre sus manos porque siempre cree que en las de los demás residen mayores tesoros.

Acepté aquella oportunidad con una tranquilidad pasmosa. Como si la estuviera esperando. Como si después de meses a la deriva estuviera seguro de que una mañana, junto al amanecer, llegaría un barco a salvarme del naufragio. Con el tiempo he seguido asumiendo todo aquello como fruto de la ‘normalidad’ en la que vivo, una normalidad el la que todo lo que tengo no alcanza al mínimo de lo que poseen los demás.

De este modo, sin valorar nada, uno sólo consigue despreciarlo todo, subestimarlo, minimizar el hecho de alcanzar unas cimas a las que otros todavía continúan mirando desde abajo.

Estúpido, despierta de una puta vez y cambia la mierda de espejo transparente que te hace mirar a todos los demás como si fueran gigantes a tu lado, cámbialo por un espejo que refleje tu imagen, que te enseñe a valorar lo que tienes y lo que eres.

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