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Óliver Miranda

Periodista & Community Manager

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falsa aprendiz de geisha


Reconozco que su atractivo físico me cautivó, en un principio no llegué a conocer nada más, aunque parecía una mujer con ciertas aspiraciones personales, algo que la hacía aún más interesante. Desde aquello han pasado más de cuatro años. Hoy en día no es más que una falsa aprendiz de geisha. Parece que olvidó muy rápido sus ‘aspiraciones’ pasadas. Lo descubrí no hace mucho, cuando volvimos a encontrarnos. ¿Despecho? No. Su cuerpo, lo único que podría salvar de su existencia, es cada vez menos bello, y además, como todos, caducará con el tiempo.

Decía, es más fulana que geisha porque no tiene nada de la cultura y la educación de estas últimas y sí gran dominio sobre como utilizar su cuerpo para colarse en la vida del hombre que más le interese, pasando primero por su cama, por supuesto. Su última presa, la definitiva, según me cuentan, un hombre atractivo y machista que ha visto en las curvas de ella un buen complemento para colgarse del brazo.

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