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por qué deje de caminar

Me pregunto por qué deje de caminar para ir a la oficina. Por qué olvidé mis largos paseos,… por qué se preguntan también mis piernas, poco acostumbradas a una vida tan sedentaria. Cuestiones formuladas después de que hoy rechazara el uso del transporte público y volviera a los buenos hábitos.

Prometo no sucumbir de nuevo a la acomodada tentación del suburbano. Además, esas caminatas acostumbran a ofrecerme pequeños grandes momentos: unos tacones que ceden terminando con su ocupante en el suelo, una cantante-actriz-presentadora, un colega de ésta última, también polifacético, un perro tomándose un café junto su dueña en una terraza de Gran de Gràcia…

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