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después de años compartiendo aulas…

Me presenté cordialmente buscando una respuesta sobre su vida actual, nada personal, algo así como un “Vamos haciendo. Trabajo en… la cosa está parada pero…”. Sin embargo, nada. Me dirigió un escueto y estúpido “bien” y se marchó con otros colegas con los que la había visto charlar durante toda la mañana. No obstante podría haber estirado aquello un rato, pero no era cuestión de forzar una conversación que ella misma había decidido no comenzar…

Es triste que después de años compartiendo aulas, apuntes y horas… no quede nada. Sólo caras conocidas que parecen, o quizá no quieren, recordarte.

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