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en la lista negra

No hablaba con ella desde hacía meses y ayer me pregunté que debería estar haciendo. Comunicación instantánea. Le comento mi interesante experiencia con unas compañeras de su oficina. Me responde: “Lo sé. Escuché tu nombre cuando confirmaste la asistencia…” Tras los puntos suspensivos, el anuncio de su adiós. Está en la lista negra. Forma parte de la relación de trabajadores que terminarán en el paro tras un Expediente de Regulación de Empresa que nadie (de los de abajo) esperaba.

En cualquier caso, muy a menudo, estos cambios de rumbo, agríos e inesperados, terminan significando una vida mucho mejor de la que ofrecía el trabajo y el sueldo que se escapan de las manos de la noche a la mañana. Lo sé. No siempre es así y a veces el despido conduce a la depresión y más tarde llega el suicidio.

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