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sangre de horchata

No soporto a los empleados del metro que actúan como míseros figurantes, a los cajeros con cara de asco y sangre de horchata, por no hablar de los barrenderos que pasean sus escobas dejando tras de sí la mierda que deben recoger. No, no es una estúpida generalización, sino una simple y diaria apreciación.

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