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una relación que está acabada

Después de tanto tiempo juntos no les quedaba nada más en común que aquellos modernos muebles comprados en aquella casi olvidada tarde de compras cuando eran lo que ahora sólo fingían. Ella, que se había hecho adulta a su lado, seguía siendo una niña. Él, algo más mayor, cedía siempre ante las peticiones de la primera hasta que… Había soportado durante más de un lustro ser la chacha de una adolescente que estaba a punto de tomar la salida de los 30, pero no podía permitir que jugara con él, que lo engañara vilmente como creía que lo estaba haciendo. Y sin la confianza suficiente para preguntar qué estaba sucediendo, las sospechas buscaron pistas. A día de hoy continúan igual y así seguirán hasta que alguno de los dos tenga las agallas suficientes para enfrentarse a una relación que está acabada.

Es triste no poderse sentar cara a cara y comenzar una conversación…

– Fulanito, no le veo continuidad a nuestra historia y además no sé si me gustaría luchar por enderezar el rumbo y buscar la felicidad en la que vivimos durante los primeros tiempos.

– Fulanita, no me gusta un pelo tu actitud en casa. Creo que lo único que nos mantiene unidos es el juego de llaves que guardas en el bolso.

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