último vagón

Domingo víspera de Pascua Granada o segunda Pascua. En Venus 3 somos cuatro. Me aburro. Y el aburrimiento pesa, cansa, se acumula al desgaste de una semana laboral que se alarga más de lo normal y lucho para ganarle la batalla a Morfeo. Cojo el móvil, salgo a la calle, busco cobertura y releo alguna de mis primeras entradas.

despertando (06/01/2007)
La conexión wifi te deja en la cuneta a última hora de la noche, justo en aquel momento de reflexión nocturna sobre lo que eres, lo que realmente deberías ser, o sencillamente lo que quieres ser.

Hoy no hay música. Tampoco hay dinero en el banco. Paradójicamente la vida de estudiante era mucho más rentable para ti que cualquier otra. Limosna gubernamental y trabajo estival, la fórmula perfecta para recaudar. La poca vida social inherente a estos últimos años de tu vida hacían el resto.

Al niño se le ha despertado ahora, lejos de las aulas, ese afán por descubrir personas distintas, lugares diferentes y sensaciones… Cuando nos faltó confianza perdimos un tren, después otro, y otro… Y ahora, ahora que la confianza vuelve por el mismo camino por el que se esfumó hace tanto tiempo, queremos agarrarnos al final de aquel vagón, a aquella última oportunidad que dejamos escapar.

Meses después llegó el Falstaff, después la vida de urbanita…, desperté y me agarré con fuerza al último vagón.

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