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efímero discurso

Cuando estás solo, rodeado de gente que no conoces, crees que todo el mundo te está mirando. En realidad, nadie lo hace. Nadie se preocupa por un tipo con barba de tres días que lleva una hora de pie sin abrir la boca y que utiliza el móvil para huir de esa incómoda situación. Esa hora es una hora de retraso, más los quince minutos con los que ha llegado de adelanto.

De repente aparece la protagonista de la ‘fiesta’. Sin embargo, como el catering ya hace un rato que intenta saciar la gula de las 300 personas que luchan sin tregua por un trozo de jamón serrano y una copa de vino tinto, ella se lo toma con calma y encadena una conversación con otra como si el tiempo no importara. Una hora y media más tarde de lo programado coge el micrófono y… efímero discurso. Cuatro frases y se acabó.

Él, cabreado y hambriento (los nervios de la espera han cerrado su estómago) se marcha por donde ha venido no sin antes confirmar que la cara conocida con la que ha topado mientras esperaba lo es. Es conocida porque comparte sangre con una famosa duquesita. Comparte sangre y compartió compañero de catre no hace mucho tiempo.

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