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cambio de ruta

Cambio de ruta. Llevaba días barajando la posibilidad de modificar mi camino a la oficina. Había estudiado detenidamente el recorrido y la conclusión era clara, apurando cada zancada podía ganar cuarenta segundos, ahorrarme un semáforo. Así pues, tracé nuevas líneas, busqué nuevos cruces y… lo conseguí.

En Gràcia mantengo intacto el camino. De esta manera, continúo tomando como referencia el vino blanco de un hombrecito trajeado en Plaça Vila de Gràcia (otrora Rius i Taulet). Su nivel dentro de la copa marca mi retraso. Sigo pasando también entre la basura repartida por Mozart que las brigadas de limpieza del Ajuntament se apresuran en retirar, cruzo Bonavista…

La inauguración de la nueva ruta ha tenido un invitado de excepción, un ministro que no veía cara a cara desde su época de alcalde…

¡Ah! Lo sé, soy un jodido maniático.

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