web analytics

Óliver Miranda

Periodista & Community Manager

Menu

animales de dos patas


Lo escribí en noviembre. Cinco meses después todo continúa igual. Repugnante incivismo.

Lo más lamentable no es el hecho en sí, sino la tranquilidad con la que se realiza. La parsimonia con la que un cliente del Falstaff se pone a mear entre dos contenedores, la indiferencia con la que un transeúnte escupe contra el suelo a un metro de tus pies, la cotidianidad de las colillas vistiendo las calles de la urbe…

El violento dirá que no vendría nada mal coger a todo estos incívicos, abrirlos en canal y repartir sus órganos entre los necesitados enfermos que esperan desesperados un donante que les salve la vida. “En el fondo, un incívico no tiene derecho a vivir”, pensará. Por su parte, el tranquilo abogará por la educación, la buscará allá donde esté y le rogará que vuelva, que intente salvar esta jauría de animales de dos patas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *