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muerte de un hijo

La muerte de un hijo es algo tan antinatural como cotidiano.

Domingo Santo. Suena el teléfono. Después de una ligera y breve conversación para saber cómo estamos, me suelta una palabra que crea un silencio expectante y nervioso. “Tragedia”. Ha muerto. Pienso en él, en su madre, en su padre, en sus hermanas… pienso cómo aquel niño que recuerdo haber visto corretear por la plaza se hizo un apuesto adolescente y cierro los ojos cuando comprendo que no podrá llegar a convertirse en un adulto exitoso…

Al otro lado ella habla del destino. Del destino de cada uno, del destino que decidió en su momento que él tenía que morir ayer, igual que aquellos morenos hoyuelos tuvieron que hacerlo casi 22 años atrás… Un destino cruel. Cruel con el ya no está y cruel con los que se quedan aquí, llorando al lado de su recuerdo.

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Comentario

  1. Ahir em van donar una terrible notícia com la que descrius i avui llegeixo el teu post. La mort d’una persona estimada et trenca el cor però la d’un fill et deu trencar la vida per sempre. També penso en la seva filla de 10 mesos que ja no podrà arribar a conèixer la persona excepcional que era la seva mare. Petons.

  2. … a la vuelta de la esquina están mis 50, y yo los espero entre asombrada y feliz; asombrada porque no puedo acabar de creerme que esta niña sea ya tan mayor, y feliz de haber ido cumpliendo mi cita anual con mi aniversario contradiciendo así los pronósticos más agoreros; sé lo que cuesta sobreponerse a la muerte de unos padres y sé también que cuesta mucho sobreponerse al hecho de saber que le vas a faltar a un hijo que aún es pequeño.

    Pero no sé como se puede superar la pérdida de un hijo, es un dolor que no quiero imaginar, seguramente es el único para el que ni querría encontrar la manera de superarlo.

    • @montse
      En primer lloc, enviar-te una abraçada molt forta, l’altra te la donaré una nit d’aquestes al Falstaff.
      No l’arribarà a conèixer, però ho sabrà sempre, aquesta ha de ser la missió d’aquells que es queden aquí, fer-li saber cada dia qui era aquella persona que no pot recordar tota sola.

      @Irene
      Felicidades por lo mucho vivido y por lo mucho que todavía te queda por vivir.
      Desde la ingenuidad de mis 24, me atreveré a escribir que quizá nunca se supere y que el objetivo es continuar viviendo con la mayor entereza. Vivir con su ausencia, pero asimilándola y permitiendo que el tiempo cicatrice las heridas más profundas.