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Óliver Miranda

Periodista & Community Manager

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aire de piquillos


19:30. Salgo de un hotel de cuatro estrellas saboreando aún el gazpacho de espárragos con torrija de vinagreta y aire de piquillos que he probado tímidamente hace unos minutos. Me encantan los pequeños saraos gastronómicos a los que asisto de vez en cuando.

Dejo Mallorca y en Passeig de Gràcia, disfrutando de la voz de Lourdes, recuerdo el último correo electrónico que he contestado hace algo más de una hora, justo antes de salir de la oficina. Cuando la llamé el viernes al mediodía prometió que me devolvería la llamada. Hoy seguía esperándola. A media tarde he recibido un mail con nombre familiar. Era ella. Se disculpaba por no cumplir lo prometido y me enviaba la información por la que le había estado llamando. Ante sus letras podría haber optado por un: “No te preocupes. Muchas gracias por la colaboración”. Sin embargo he apostado por un: “Te mentiría si te dijera que no le di importancia al hecho de que no me devolvieras la llamada la semana pasada; pero al mismo tiempo tampoco sería sincero ahora si no aceptara tus disculpas…”. Igual que en la puerta de Venus 3, en mis cuarenta horas de oficina tengo que tratar con distintas gentes y puedo hacerlo de dos formas diferentes, general o individualmente. Es decir, como simples clientes o como personas únicas y exclusivas. Con el tiempo he aprendido que la segunda opción es la más acertada, o al menos así lo está siendo. En los tiempos que corren se agradece muy mucho la sinceridad y las buenas formas, supongo que será por la falta de las mismas.

2 thoughts on “aire de piquillos”

  1. Fiona dice:

    cómo que closed???!!! No entiendo…

    1. Óliver dice:

      Cerré los comentarios de ‘volveré’ porque es un post que desaparecerá en unas horas, cuando vuelva a juntar letras con algo de sentido.

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