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monaguillo

08:47. Calle Còrsega. Mientras espero que cuatro semáforos enverdezcan al mismo tiempo cambio de canción con el pulgar derecho. De repente, un olor familiar. Cierro los ojos por un instante, el tiempo suficiente para situar el aroma en mi pasado…

Empecé a hacer de monaguillo a principios de los 90′. Con siete u ocho años, y en un pueblo pequeño, tampoco había mucho más qué hacer. Fue mi primer ‘trabajo’, trabajo como sinónimo de obligación y sueldo. Ir a misa los sábados y/o domingos, asistir a las bodas, a los bautizos, a las comuniones, a algún que otro entierro,… y volver a casa con unos pocos duros. Pensando ahora en todo aquello creo que podría decir que me lo tomaba como una función de teatro. Abrir la iglesia, cambiar las velas (¡eran tiempos de cera!, ahora la llama sólo brilla, no quema), ponerme la sotana, salir al escenario, servir al mosén… ¡Dios sabe (nunca mejor dicho) las cientos de anécdotas en seis o siete años de ‘ejercicio’! A modo telegráfico. Los partidos de fútbol en la sacristía (la ‘pelota’ era un trozo de cartón doblado hasta crear un pequeño ‘disco’), alguno de aquellos ‘futbolistas’ está ahora jugando en Tercera División; las primeras y desorganizadas procesiones de Semana Santa donde el mosén y yo llegábamos siempre los últimos al final del trayecto; las bodas de los ricos que no daban ni pa’ pipas; las bodas de los pobres que pagaban como nadie; las hostias, el vino… De todo aquello ahora sólo me queda la capacidad para seguir la misa al dedillo, aunque en los últimos años sólo lo he podido comprobar en un par de bodas, no recuerdo cuándo fue la última vez que asistí a una misa ordinaria.

A mi izquierda un hombre mayor. Sin alzacuellos. No puede ser él, aunque también es cierto que el mosén al que serví durante años nunca se ciñó el cuello de una manera tan eclesiástica. Pero no pude ser él, no puede serlo porque hace tres de veranos un tren le pasó por encima. Lo reconocieron por la gorra que llevaba puesta cuando salió a caminar. Fue su último paseo antes de subir al Cielo.

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