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mierda propia considerada ajena

Ya lo reconocí en su momento, soy un maniático del orden y la limpieza. Y en su momento también reafirmé que de todo hay en la viña del Señor, que el mundo no sólo está lleno de fanáticos de los armarios ordenados al mílimetro, sino que también existen los amigos de la ropa que consigue un equilibrio casi imposible metida en una montaña donde sólo ellos son capaces de encontrar lo que buscan. También hay vida entre ambos extremos.

Reconozcámoslo. No tuve suerte. Mi orden no fue correspondido y llevo algunos meses manteniendo una relación… ¿’difícil’? La solución es sencilla, sencilla y cara, pero todo se andará. Mientras estudio las alternativas sigo sorprendiéndome con la actitud que tienen algunos ante una mierda propia. Es como si su cerebro la considerara ajena y no fuera asunto suyo. En el caso que esconden estas palabras siempre me quedará disfrutar de su ausencia, la humana, porque la mierda, su mierda, continúa allí hasta que mi orden termina con ella.

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