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Óliver Miranda

Periodista & Community Manager

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triunfo laboral


Ella afirma que fue en febrero cuando nos vimos por última vez. Yo, desmemoriado, asiento, reconozco que no sé exactamente cuándo, pero sí estoy seguro de que fue hace mucho tiempo, demasiado tiempo. Varias horas de conversación regadas con cuatro cervezas en el Elephanta y alimentadas con dos menús en el Os Rios sirven para crear un reencuentro que ambos necesitábamos.

Me encantó volver a verla. Ahí, delante de mis ojos, el éxito en persona. Le confesé que había llegado a envidiar sus triunfos con todas mis fuerzas, huyendo de su éxito para convertirme en el tuerto de un país de ciegos. Supongo que un día desperté, sonreí recordándola y pensé que es uno de los mejores ejemplos que conozco de triunfo laboral conseguido gracias a la tenacidad y la constancia. ¡Ah! Sé que a ella también le gustó tenerme ante su mirada, y más aún observar al nuevo hombre que tenía delante, tan diferente al de aquel lejano febrero.

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