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las mentiras se descubren

No me gusta que me mientan, bueno, supongo que a nadie le gusta que le mientan. Confié en él porque a los desconocidos siempre se les debe dar una oportunidad. Quizá no tuve que hacerle aquella pregunta, tal vez no tenía por qué descubrir que me había mentido. Las mentiras no se saben, sino que se descubren, como descubrió mi madre que no me tomaba los cereales integrales que me dejaba cada mañana en el desayuno hasta que abrió un cajón de mi escritorio (todavía me estoy preguntando por qué mi cabecita de niño de primaria no consiguió deducir que era mejor hacer desaparecer las pruebas).

Pero ahora no hablamos de mí, sino de él, de él y de su mentira. Ya ves, tan afligido que parecía cuándo me contaba aquella historia y lo que estaba haciendo era montarse su propia película, la experiencia es un grado. En fin, nunca fue una relación con mucho futuro, las compañías no escogidas tienen estas cosas, a veces las piezas no encajan y todo se vuelve frío, muy frío.

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Comentario

  1. Oliver
    Dicen que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, y eso es lo que le pasó a ese tipo. Aunque, tener que recurrir a la mentira para mantener tu atención es lo más triste que pudo hacer.
    Bien por ti, por tener ojo y saber quitarte de encima a alguien que no merece tu confianza.

  2. En este caso fue una mentira para huir de una pregunta, nada importante porque en realidad, la relación es menos importante aún. En ese momento, sin tiempo para pensar decidió mentir, allá él.