cuatro horas

Hace un par de semanas estuve pensando en esta entrada de Guso sobre los becarios. Rumié sobre su reflexión mientras ojeaba el número de noviembre de una de las revistas más prestigiosas que existen actualmente sobre el sector de la automoción. Con rapidez busqué mi nombre, encontré mi artículo y recordé una historia.

Noviembre de 2005. Son las 18:30. En el Campus de la UAB el alcohol hace estragos entre los miles de estudiante que celebran la gran fiesta anual. Al otro lado de la montaña cojo el teléfono. Tengo que terminar el artículo antes de acabar el día.

Aquella noche llegué a casa muy tarde (sin una gota de alcohol en mi cuerpo) cené algo ligero y me eché a dormir. ¿Podría haberme negado a hacerlo? Por supuesto, tenía todo el derecho a trabajar mis cuatro horas y salir tranquilamente por la puerta de la oficina, pero no lo hice. A aquel artículo le siguieron otros muchos, le siguieron jornadas de ocho, nueve y diez horas, conferencias, ruedas de prensa… a aquel artículo, dos años y medio más tarde, le siguió un contrato, un sueldo y una nueva vida.

3 comentarios sobre “cuatro horas”

  1. Después de algunos comentarios que resonaban en la redacción, a raíz del post, me congratulo que tú, que como yo habíamos estado en el otro lado -que no el oscuro de la fuerza-, hayas captado a qué me refería cuando hablaba de la falta de compromiso y de la poca exigencia que algunos se autoimponían. Gracias por el ejemplo.

  2. Reconozco que en un primer momento, cuando elegí las prácticas, infravaloré la oportunidad que estaba cayendo en mis manos, simplemente pensé en el dinero. No obstante, una vez dentro, supe que no podía comenzar a renegar de los trabajos que iban llegando a mi buzón de correo, pasar de ellos hubiera sido el final.
    Cuando te leí pensé también en un comentario que oí en la radio hace años, algo así como: “Cuando veo a las ocho de la tarde un becario comienza a mirar el reloj… mal asunto”. Creo que hay gente que no sabe diferenciar entre la explotación y la dedicación. Además, pienso que en el mundo de la comunicación muchas veces más horas significa más experiencias, más gente, más vida…

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