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cinco monitores apagados

Viernes. Pasan diecisiete minutos de la cinco de la tarde cuando el aire acondicionado escupe a 23ºC. Cinco mesas vacías. Cinco sillas inmóviles. Cinco monitores apagados. El iPod suena en el único puesto de trabajo ocupado. Termino un artículo que tengo que entregar antes de acabar el día. Los plazos son así, más aún cuando uno quiere que los demás también cumplan.

He aquí uno de las entradas más cortas de este blog. Los plazos son así, y el tiempo no se detiene.

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