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caminando a la oficina

Arriba, un ático con vistas a la Pedrera y un interiorismo nominado a los Premios FAD; abajo, un taxi espera desde hace un rato, o quizá el taxímetro está cobrando todos los suplementos habidos y por haber, ahora mismo marca 16,55 euros.

Me gusta ir caminando a la oficina. Además de ser físicamente saludable, tiene una cierta dosis de pragmatismo, el transporte público me ofrece una alternativa que apenas alcanza cinco minutos de adelanto. En cualquier caso, lo mejor de mis caminatas diarias y matutinas son las distintas obras representadas en los diferentes teatros por los que paso: Verdi, Sol, Rius i Taulet, Diagonal, Provença… Alguna ya protagonizó entradas pasadas, como el de aquella motorista que no tuvo una mañana afortunada.

Off topic: ‘La conquista del aire’, de Belén Gopegui. Me lo recomendó una colega mientras cenábamos en aquel fastuoso hotel alemán donde el porno televisivo… Después de leída, la conclusión en clara, las buenas lectoras, las buenas escritoras… no suelen defraudar.

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