web analytics

Óliver Miranda

Periodista & Community Manager

Menu

¿cómo se llamaba?


No sé por que extraña razón no me quito las gafas mientras contesto algunos mails desde la puerta de embarque para Málaga. ¿Málaga? He decidido salir un rato del moribundo Módulo 0*. Observo con nitidez como los pasajeros del vuelo anterior se cruzan con los nuevos inquilinos. De repente ella. La miro, me mira, la sigo mirando mientras ella continúa mirándome. Si fuera el Falstaff… bueno, si fuera el Falstaff ese juego de miradas tendría como objetivo activar la máquina del tabaco; si fuera otro local donde los cubatas no me salen tan ‘baratos’ podríamos tener un amor a primera vista. ¡Qué narices! Es ella. ¿Cuánto tiempo llevaba sin verla? ¿Ocho años? ¡Ocho años!

Me saluda con un: “¿Cómo has cambiado?”. Un “tú también” no viene al caso, es imposible, ella está igual. Intercambiamos rápidos comentarios sobre qué hacemos ahí y qué ha sido de nuestras vidas.

Un par de horas después, ya subido al avión y justo al recordar ese perenne cabello liso, su nombre me viene a la cabeza: “A…”

*El módulo 0 del aeropuerto del Prat es como una estación de trenes regionales. Una cafetería, una… mejor dicho, una cafetería (y punto). A ras de pista, el envolvente acristalado (escribir cosas como éstas me hacen ingresar algunos euros a final de mes) permite observar a los pajaritos mientras picotean algo de queroseno. Destinos: Almeria, Salamanca, Valladolid, Nantes, Turín, ciudades conocidas por sus grandes aeropuertos.

Off topic: Me pierden las miradas brillantes, las sonrisas perfiladas, los hoyuelos ajenos (también los propios), la bella madurez con joviales destellos de humor… Torino me tenía guardada una sorpresa, una de aquellas intocables sorpresas… ¿producto italiano? Mmm… no.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *