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cara de circunstancias

Salgo de la oficina. A mi derecha un atractivo ejecutivo besa a su perro (o perrito, utilícese la fórmula que más guste) en el portal de su casa; a mi izquierda dos niños orinan en un árbol. Pongo cara de circunstancias, esto es, frunzo ambos ceños al tiempo que marco mi hoyuelo derecho… Continúo por Balmes, cruzo Gran Vía… Espera. ¿Ese no es el delegado comercial de J… en España? Los pantalones ceñidos y la rosada camisa le sientan mucho mejor que el traje que vestía en aquella multitudinaria rueda de prensa donde lo conocí.

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