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maravillosa sencillez: rosas y vino

El cuerpo inerte de Enrique continúa recostado en un portal madrileño mientras su voz aparece de fondo en una desordenada habitación de la que comienzo a avergonzarme. Anoche era el hermano pequeño de los Urquijo el que resonaba en un alargado salón mientras intentaba recordar porque me encantan sus canciones si no tengo edad para ser amante de una movida que no viví. El menú: una improvisada y exquisita ensalada de arroz. ¡Cuántas sencillas recetas me quedan por descubrir!

Salgo corriendo. Obligaciones laborales de fin de semana. Pocos habituales. Abrazo a mi geek favorita y compartimos confesiones que sólo ambos sabemos valorar.

Son las cuatro menos veinte de la mañana. Recorro el barrio rápidamente sosteniendo un improvisado regalo que ha caído en mis manos igual de improvisadamente. La escucho en la cocina, intentando alargar la vida de la rosa mientras guarda el vino en un humilde botellero una humilde bodega. Me estoy enamorando de la sencillez, de la maravillosa sencillez.

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Comentario

  1. Parlant de flors… anit en vaig veure una que ho te tot per lluir amb molta força sota la llum del sol, però semblava com si les plujes de les darreres setmanes no haguessin arribat a donar-li la vida que necessita per sortir endavant.

    Floreta, un petó molt fort.