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vino para jóvenes

Termino con Enric Granados en menos de diez minutos. Cruzo Diagonal y sigo subiendo. Espero. Cinco minutos más tarde estamos de camino al restaurante japonés, el tercero en menos de un mes. Mi devoción no es tanto por la comida nipona como por su compañía. El día que pregunte “te apetece un iraní?”… Pa’ allá que vamos.

Las tres menos cuarto. Los postres. Miro hacia mi izquierda. Un billete de 100 euros (de los de color… bueno, el típico color de los billetes de 100 que pernoctan a menudo en mi billetera, junto a sus hermanos mayores) decía, un billete de 100 aparece entre las manos de una de las dos jóvenes que comparten mesa a unos metros de la nuestra. La camarera llama al ‘jefe de sala’ (bonito eufemismo de ‘padre de familia’). Después de una rápida comprobación táctil y visual da el ‘OK’. Poco después, la imagen del día. Mientras una echa cuentas con el cambio; la otra, como si estuviera sobre la mesa de su artesanal taller, comienza a ‘lijar’ un foulard
con el que ha estado jugando durante toda la comida.

Off topic: Hay mucha razones para recomendar ‘El vino para jóvenes de Nacho Monclús, entre ellas, ser uno de los mejores sumillers de este país, un tipo joven e inteligente,… binomio poco común en los tiempos que corren.

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