en descategorizado

'wistaria'

Hace 15 minutos estaba desesperado, con la mirada fija al otro lado del cristal que viste la puerta de recepción del Boshotel, en Holanda, a medio paso de la frontera alemana. No había habitación para mí. ¿Para que sirven las reservas? La solución, a cinco minutos en taxi. Sin embargo ese no era el verdadero problema. ¿Dónde estaba mi maleta, mi ordenador, mi cámara de fotos, mi ropa y la parte de mi vida que iba en ella? He intentado ponerme en lo peor, por eso de irme acostumbrado a la trágica noticia.

Toc, toc.
– Your luggage, sir.

Son las doce y media y suena la puerta de la habitación ‘Wistaria’ del Kasteel Daelenbroeck. La euforia. Lo tengo todo (menos Internet, pero no seamos quisquillosos). Una habitación de más de 30 metros cuadrados y mi maleta. Quizá me falte algo de tiempo. El recepcionista tiene orden de despertarme a las siete menos cuarto.

¿Quieres escribir un comentario?

Comentario