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brevedad holandesa

Escribo desde el comedor de un hotel holandés. Sin tiempo y sin batería. Un pequeño avance. Pierdo la maleta y me quedo sin habitación. Llego a otro hotel pasadas las doce de la noche. Después del drama paso a la euforia, al baño de espuma, a una cama demasiado grande y a un reencuentro que me devuelve la vida (o la parte de ella que llevaba en mi maleta).

Esta noche, mi viaje germano-holandés.

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