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crónica desde el gallinero: telemonegal 200

Monegal a escena. La ovación es automática. La más emocionante de la noche. Por un momento Ferran parece empequeñecerse ante el lugar y el público. Quién lo iba decir un lustro atrás, cuando lo de Telemonegal era una simple píldora televisiva. Un ‘access prime time’ con éxito. Ahora estaba en el Palau de la Música ante 1.500 personas. “Está acojonado”, escucho un par de filas más adelante. Es cierto, lo parece.

El programa, sublime. Aún viéndolo desde allá arriba. El gallinero recuerda cuando vas a un partido de la NBA (escribo como si hubiera estado en alguno) y te imaginas a los jugadores. La participación de Julia Otero y Pepe Rubianes completan una gran noche. El actor hace de sí mismo. Un cómico agrio con un toque exótico, por eso de no conocer ninguno de los programas que va comentado Monegal. A Julia le tienen reservado el papel de espectadora tipo. Verdades como puños: “La gente ve la ‘mierda’ que le echan” (la negrita, las comillas y la mierda es mía, ella dijo algo más fino)… “Lo de Piqueras es ley de vida si quiere continuar trabajando en Tele5”.

Me quedo con un desesperado operador de cámara pidiendo la atención de Monegal, perdido en la ‘2’ cuando le toca mirar a la ‘1’. Tampoco podré olvidar la confusión de Extremadura por Valladolid. Son esos errores lo que más me gusta de él, pequeñas equivocaciones que humanizan al personaje.

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