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carmelitas descalzos

Para no perder la costumbre tardamos más tiempo en encontrar aparcamiento que en llegar al centro de la ciudad desde el otro lado de la montaña.

Pasan diez minutos de la diez y en el corazón judío de Barcelona una bellísima checa termina su jornada laboral en un increíble rincón para los amantes del té. Sigue lloviendo cuando salimos del local y terminamos en un bar de lo más ‘cool’ a dos pasos de Sant Jaume. El centro rebosa de extranjeras caras de paso por la ciudad. Y aquí, donde decenas de botellas de vino y cava visten una pared sobre la que descansan sofás y cócteles de todas las clases, muchos han encontrado una embajada multicultural.

Antes del Falstaff, visita a la iglesia de los Carmelitas Descalzos. Me cuentan que un tal Jesús nació hace no más de tres meses pero creció muy rápido, los últimos 90 días le han dado para llegar hasta los 33 años. Parece ser que el jueves lo colgaron de un cruz. No sé muy bien por qué aunque ya es tener mala suerte, una vida corta y una muerte trágica. Sin embargo, ayer decidió resucitar. Así que un grupo de no más de treinta personas, con una media de edad de setenta, nos reunimos en la iglesia para celebrarlo. No estaba en el planning inicial de la noche, pero en realidad estos son los mejores planes, los más improvisados.

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Comentario

  1. “Cuando pido mi Four Roses (estos días sin hielo para no terminar con mi agrietada voz) lo hago porque es la mejor manera de controlar. Puedo tomarme cuatro, incluso cinco, y no pasa nada. A menudo, hago lo mismo con las mujeres, siempre controlo.”

    Q pena, creía q t referías a lo de tomar cuatro o cinco!
    lástima.

    Viva la apología de la intoxicación etílica y el abuso de las intoxicadas etílicamente!!

  2. Ei motos! Confundes la interpretación. No se trata de hacer apología de la intoxicación etílica, no hace falta llegar a este extremo para perder el control y disfrutar de la situación. Ah! No hablo de alcohol! 🙂