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olor a cava

Escribo en ayunas cuando las agujas del reloj está a punto de tomar un café juntas. Mi habitación mantiene cierto olor a cava. Ayer decidí emborracharme solo, aunque no pude con toda la botella, hoy madrugaba. Última clase práctica del CAP, quizá la mejor, la mejor porque era la última. En cualquier caso, no hay futuros laborables descartables, aunque el de docente lo aparcó allá lejos, justo donde dejé el de ebanista cuando soñé que algún día continuaría la saga de los Miranda.

La cama hecha. En realidad la hice ayer. Esta noche he dormido con lo puesto, zapatillas incluidas, no podía correr el riesgo de no amanecer a la siete de la mañana, así que la mejor opción era preparar una dormida corta e incómoda. Voy a comer algo. Después vuelvo. Vuelvo y escribo sobre…. sobre cualquier cosa, quizá sobre cuando decidí darme de baja de autónomos porque la cosa no funcionó como había pensado.

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