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como siempre, fantástica

Llego a la estación con tres minutos de adelanto. Demasiado tiempo para alguien que intenta no esperar ni un segundo en el andén. Me suena esa cara pero qué narices hace aquí una tarde de domingo. Entonces, cuando vuelvo a los favoritos de mi iPod… “Ei!”, escucho tras de mí. Su cara sí me suena pero hasta ese momento no me había fijado en ella. No recuerdo cuando fue la última vez que nos vimos, supongo que, como el de hace unos, fue otro encuentro fugaz, inesperado…

Sin embargo no olvido nuestro primer paseo universitario por el Campus de la UAB. De las dos mujeres que acompañaban a esos tres niños igual de perdidos en toda esa marabunta estudiantil, hace tiempo que perdí el contacto. En realidad, lo he perdido con los cuatro. Uno huyó poco después de percibir que la carrera no vendría a ser lo que él esperaba; el otro… con el otro nunca he tenido nada especialmente agradable; a la ‘chica 10’ la veo algunos findes cuando como en casa y los Simpsons han perdido la batalla del zapping. Y a ella, a ella la vi ayer como siempre, fantástica.

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Comentario

  1. Bueno, veo que empiezas por categorizar y enriquecer el lenguaje cual novela del Umbral novel. Cada vez que me paseo por tus líneas no sé si es que eres más reflexivo que yo o que no sé escuchar a la gente cuando habla de sus musas.

    Simplemente mandarte el mayor de los abrazos, que no tiene por qué ser el más prolongado, y prometerte que en breve pasaré por una de tus noches en Falstaff. Eso sí, a ver si logramos no hablar de trabajo, que últimamente no abandono la redacción ni para beber cubatas…

  2. Espero tu visita. Aunque piensa que ahora compartiremos la fresca noche de Gràcia. A partir de la una tomo el mando en Venus, 3 y ejerzo de ‘silence maker’, entre otras tareas.
    No mientas. Beber cubatas es una de aquellas cosas para las que siempre encuentras tiempo! 😀