en descategorizado

'morning jogging'

Salgo de casa y juraría que voy con el tiempo justo, no hay razones para preocuparse. De repente, detrás de la neblina aparece una larguirucha figura acelerando el ritmo. ¿Corriendo a la siete de la mañana? ¿Con gabardina y maletín? Sé que estamos en año olímpico pero no había oído hablar de la ‘carrera de fondo ejecutiva’. ¡Qué coño! Éste también quiere coger mi tren.

Puedo reconocer que apuro los segundos al máximo, pero por alguna razón duermo abrazado a una hoja de horarios, para no obligar a mi cuerpo a este tipo de sobreesfuerzos matutinos. ¿Qué hacer? ¿Sin tiempo para pensar? Correr. Llego a la estación a las 7:40, mi tren pasa a las 7:46. Debo tener una de mis mejores caras de estúpido.

¿Quieres escribir un comentario?

Comentario