visita de despedida

Fueron los primeros ojos fascinantes que encontré en Barcelona, en aquel lejano septiembre de 2002, (en el aula 09, supongo). Hoy no esperaba volver a topar con ellos. O quizá sí. Pero que me abriera la puerta de un segundo con altura de cuarto ha supuesto un gran inicio de noche. ¡Joder! Tengo la sensación de que mi vida es un vivero de amores platónicos.

Bon viatge cappo!

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