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mi chaqueta roja

Cuando algo que está a punto de ocurrir no ocurre lo olvidamos al instante. Es como si la tragedia sólo nos importara cuando no tenemos nada que hacer.

Dejo la chaqueta encima del banco mientras ordeno las cosas. Cinco minutos más tarde llega el tren, me incorporo y voy a buscar el último vagón. Hace calor. El iPod dispara canciones recién descargadas. Entonces, alguien llama mi atención. Ahí está. Mi chaqueta roja. Una de las mejores adquisiciones que he hecho últimamente. Hay personas que merecerían tener una vida eterna para que todos podamos recibir parte de su generosidad. Sin aquella mujer, adiós rojo objeto del deseo. Gracias.

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