en mis inicios...

somnolencia voluntaria

Supongo que ahora mismo lo más saludable para mi cuerpo sería buscar una cama donde descansar. Más de 24 horas sin dormir no facilitan las tareas pseudoliterarias, pero hoy no hay otra.

Eres un imbécil. Tres veces. No una. No dos. Sino tres. Si sigues así no merecerás nunca a una persona como ella. ¿Quién será tan idiota de apreciarte, de quererte, si tú se lo pagas con sus propias lágrimas? Hubo un tiempo en el que las lágrimas eran el final de un juego que se te escapó de las manos. Anoche, no había mesa donde jugar. Aquello no era un juego. Has perdido tantos años persiguiendo sueños imposibles, teorizando para huir de la práctica, has perdido tanto, ¿y ahora qué? Seguimos perdiendo oportunidades.

Recuerda. La última vez que sollozaste envuelto en cuatro lágrimas interminables estabas deseando olvidar aquella sensación de vacío que tú mismo habías creado.