en mis inicios...

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Supongo que aquello era imposible. Imposible porque no sentías más allá de nada por mí; imposible porque éramos tan diferentes que quizá sólo me atrajera eso de ti. La diferencia. Los extremos atraen, pero no consiguen convivir. Entonces, ¿Qué fue de nosotros? Yo, una vez más, perdí la oportunidad de descubrir. ¿Tú? A mí. Esto es, no mucho.