en mis inicios...

esta vez hablaré de ti

La herencia de una antigua educación protagonizada por el francés como primera lengua extranjera me acerca a la letra de una canción que no recuerdo muy bien como descubrí. Hago memoria. Apareció detrás del álbum musical de algún vecino generoso que otorga a sus cercanos esta voz murmurante.

Hazme un favor, esta vez no des mil vueltas a la cabeza para encontrar una respuesta a esta pseudoliteratura, esta vez hablaré de ti. Acaricio las palabras que rechazan guarecerse en mi boca, lo hago suavemente, como intentando convencerlas de que no desaparezcan de mí. Logran su objetivo al tiempo que yo también consigo evitar que aparezcan cerca de tus oídos. Es una sensación extraña. Escapo de tu mirada. Tengo miedo a no encontrarme con tus ojos, inmersos en unos puzles lingüísticos que intentas ordenar. Quizás, si permitiera que las palabras volaran libres, me escucharías, el miedo desaparecería y tu mirada sería parte de la mía, tan sólo por un segundo, tu mirada sería parte de la mía.