en mis inicios...

artificiales fallos de memoria

De repente siento las yemas de sus dedos sobrevolando a un milímetro de mi piel, como buscando el mejor lugar para aterrizar. Se detienen en el aire, maniobran fugazmente y vuelven a retomar el camino. Había sentido eso alguna vez más. No logro recordar donde… ¡Estúpido! No intentes enmascarar en falsas laguna mentales tus artificiales fallos de memoria. Sabes muy bien cuando, y además, descubres que esta vez es diferente.