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disponibilidad absoluta

perdido en una ciudad extraña

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Lo he vuelto a hacer. He vuelto a pasear por una ciudad desconocida con la simple ayuda de un mapa incompleto. No aprenderé nunca. Soy terco y suicida. Si ya había tardado más de media hora en encontrar un hotel que no estaba a más de diez minutos de camino desde el punto de origen, porque tenía que adentrarme en Bilbo sin una guía decente. Son la once y media de la noche. Fatigado, alargo mi cuerpo sobre una de las dos camas de un cuatro estrellas y me pongo a recordar…

Salgo con la idea de plantarme en cinco minutos en el casco viejo. El tiempo de trayecto lo marcan mis ingenuas previsiones. Tardo 35 en llegar a mi destino. Ahí confirmo la existencia de esos extraños seres que acostumbran a beber en la calle mientras el vacío ocupa el interior de los bares. Tras un largo paseo vuelvo a encontrarme con el Nervión. No lo dudo un instante, estoy en el norte del casco viejo así que debo remontar el curso del río hasta el puente Areatzako. Camino. Camino. Sigo caminando y el puente no aparece. Sí lo hacen otros, otros que no había visto antes, como tampoco antes había tenido noticias de los yonkis que me voy encontrando por el camino. La oscuridad se hace cada vez más opaca y comienzo a dudar sobre la idoneidad de mi ruta. Me detengo. Miro hacia adelante, echo la vista atrás… doy media vuelta y comienzo a caminar. Camino cada vez más rápido, algo asustado, pero con el paso firme, sin mostrar signo alguno de andar perdido en una ciudad extraña. Una hora más tarde llego al hotel.

Desde el mini con el que escribo y gracias a la conexión gratuita de internet que ofrece el hotel, compruebo en Google Maps mi equivocada ruta. He detenido mi marcha a pocos metros del viaducto de Miraflores, a más de kilómetro y medio del puente que andaba buscando. Así es, estaba en el sur del casco viejo, no en el norte.

Escrito por Óliver

14/10/2009 a 23:59

mi mejor noche en el Falstaff

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Nadie de los que me leen, supongo, conoce mis noches de camarero por barras ambulantes. Aquello me encantaba. Jornadas de seis horas ‘non stop’ que terminaban en un suspiro.
A veces me pongo a recordar esos días de estío, rodeado de alcohólicos sedientos que pedían la cuarta cerveza antes de terminar la segunda. Ayer, por un instante, sentí parte de aquellas sensaciones. Fue fantástico. Fue, sin duda, mi mejor noche en el Falstaff (detrás de la barra).

Escrito por Óliver

12/10/2009 a 22:18

“estudiar periodismo para esto, ¿no?”

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Podría haberme preguntado si tenía algún trabajo que me ocupara entre semana, pero no, tuvo la desfachatez de lanzarme con cierto desdén un: “Estudiar periodismo para esto, ¿no?”. Conté hasta diez antes de responder, no quería formular una replica impertinente, aunque se lo mereciera, algo así como: “Pues sí, cuatro años de carrera para tener que soportar preguntas tan estúpidas como la tuya”. Llegué hasta doce, le expliqué telegráficamente a qué dedicaba mi vida laboral de lunes a viernes y volví a dentro en busca de un bourbon que me hiciera olvidar a la tonta de la noche.

Escrito por Óliver

11/10/2009 a 22:17

grupo de suecas

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El vino tinto muta el tranquilo carácter de un grupo de suecas que celebran su llegada al medio centenar con movimientos que la mayoría de los algo más jóvenes clientes falstaffianos serían incapaces de realizar. No es la primera vez, ya ocurrió la noche más canosa que recuerdo. Sin embargo, Venus 3 nunca ha sido un lugar de grandes coreografías, más bien de pequeños contoneos que intentan seguir el ritmo de la música.

Escrito por Óliver

10/10/2009 a 22:11

insultante impasibilidad

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Comparten origen pero difieren carácter. A una, sus largos silencios y su insultante impasibilidad le alejan de la sociedad; a la otra, su innata capacidad de comunicación le coloca en el centro del meollo. Las conozco lo suficiente como para apostar que nada va a cambiar a medio y largo plazo, menos aún a corto, por supuesto. La segunda no tiene intención de ofrecer su experiencia a la primera, y ésta última tampoco hace ademán de mejorar su forma de vida.

Escrito por Óliver

09/10/2009 a 22:09

por qué deje de caminar

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Me pregunto por qué deje de caminar para ir a la oficina. Por qué olvidé mis largos paseos,… por qué se preguntan también mis piernas, poco acostumbradas a una vida tan sedentaria. Cuestiones formuladas después de que hoy rechazara el uso del transporte público y volviera a los buenos hábitos.

Prometo no sucumbir de nuevo a la acomodada tentación del suburbano. Además, esas caminatas acostumbran a ofrecerme pequeños grandes momentos: unos tacones que ceden terminando con su ocupante en el suelo, una cantante-actriz-presentadora, un colega de ésta última, también polifacético, o un perro tomándose un café junto su dueña en una terraza de Gran de Gràcia. Mañana más.

Escrito por Óliver

07/10/2009 a 22:04

una hora de retraso

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La segunda vez que vuelvo y la segunda que hago el tonto. ¿Qué es hacer el tonto? Llegar puntual a un acto donde la última vez todo comenzó con una hora de retraso. Hoy repetimos. Es lo que tienen este tipo de espacios tan modernos donde los molinillos para la pimienta se venden a 120 euros. ¿Qué haré la próxima? El tonto. ¿Por qué? Porque pensaré que mi primer retraso podría coincidir con su primer día de puntualidad.

Escrito por Óliver

05/10/2009 a 21:28

pseudofamoso

con 2 comentarios

Visto barba por distintas razones, ninguna estética, y me encuentro con opiniones diversas y sorprendentes.

Ese mismo atuendo genera una situación estúpida de la que estoy muy harto. Sobre las tres y cuarto de la mañana, un grupo de rezagados me suelta el tópico comentario: “¡Ei tú eres el ‘bigotis’ del ‘APM?’ ¿no?” Sonrío tímidamente. No me queda otra. Soportar la impertinencia y esperar que se marchen rápido. Sin embargo esta vez la broma va algo más lejos y me obligan a fotografiarme con ellos. Justo en el momento en que el flash ilumina Venus, Roger de Gràcia y su tropa atraviesa la calle camino a casa. Silencio. Lo sigo con la mirada y cuando desaparece por Llibertad, comentó a mis ‘admiradores’: “Mientras os retratabais con un pseudofamoso habéis perdido la oportunidad de ver a uno de verdad. “¿…?”, responden.

Escrito por Óliver

04/10/2009 a 21:18

cuerpos veinteañeros

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Veo viajar a sus labios desde la boca del vaso que alberga su cubata, hacia los de su joven acompañante. Demasiado joven, dirán algunos. Él se deja hacer. Ella manda. Lo hace ahora, en un local abarrotado y lo hará también más tarde, entre las sábanas de un catre poco acostumbrado a cuerpos veinteañeros. Allí le lanzará un “no tienes porque moverte” y le regalará una noche de sexo inolvidable.

Escrito por Óliver

03/10/2009 a 22:47

apto

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Casi un año después de prometerme que esta vez iba a conseguirlo, y con más de siete años de retraso (según los tiempos en los que mi entorno cumplió con esta ‘obligación social’), alcanzo un objetivo que no debía de haber aplazado tanto tiempo. Quizá no sepa manejar del todo ‘aquellos trastos con motor y cuatro ruedas’, pero ya tengo ‘licencia para matar’.

Dos agradecimientos. A ella por empujarme a coger los libros de una vez por todas; y a él por defender lo indefendible y convertir un suspenso innegociable, en un apto por el que nadie hubiera apostado.

Escrito por Óliver

02/10/2009 a 22:48